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Fotos: Bruto Studio
Dirección: Virrey Loreto 3452, C1426DYN Cdad. Autónoma de Buenos Aires
Horarios de la edición 2026
Último ingreso: entre 30 y 40 minutos antes del cierre de cada turno.
- ! Ingreso con identificación (DNI)
- Recorrido no apto para movilidad reducida
- No hay baños disponibles
- Se pueden tomar fotos
Descripción
Memoria Descriptiva PH Loreto Colegiales, Ciudad de Buenos Aires El proyecto PH Loreto corresponde a la reforma integral de una vivienda unifamiliar, la cuarta de cinco unidades funcionales que componen un conjunto tipo PH en el barrio porteño de Colegiales. Se trata de una construcción de mediados del siglo XX que, como tantas otras, había sido objeto de sucesivas intervenciones parciales orientadas a la ganancia de superficie cubierta, en detrimento de la calidad espacial, la iluminación natural y la ventilación cruzada. La intervención surge a partir de una demanda concreta de su propietaria: reorganizar la vivienda para responder a las dinámicas contemporáneas del habitar, integrando espacios diferenciados para vivir y trabajar, y recuperando la posibilidad de disfrutar del tiempo doméstico, de la luz y del aire. Frente a un tejido urbano consolidado y denso, el proyecto asume estas condiciones no como limitación, sino como un campo de operaciones arquitectónicas precisas. Desde su concepción estructural, la propuesta adopta una estrategia clara: superponer lo nuevo sobre lo existente con la mayor economía de medios posible. La ampliación se resuelve mediante una volumetría liviana ejecutada en steel frame, que se posa con precisión sobre la construcción original de mampostería portante. Esta decisión no solo responde a criterios técnicos y constructivos, sino que establece una relación consciente entre dos tiempos arquitectónicos. Lo nuevo se apoya sin imponerse, generando una dualidad donde la ligereza contemporánea potencia la solidez de lo preexistente. El contexto inmediato presenta dos situaciones contrapuestas: por un lado, la presencia de un edificio lindero de gran porte que actúa como un telón opaco sobre los accesos y circulaciones del conjunto; por otro, una enredadera sobre la medianera vecina, capaz de tamizar la luz y aportar una dimensión vegetal inesperada al interior del lote. Entre estas contingencias y oportunidades, la estrategia proyectual se articula en torno a una idea central: trabajar el vacío como materia arquitectónica. Las ventanas se conciben como elementos de continuidad visual, el patio como articulador espacial y climático de las distintas actividades, y la terraza como un nodo de expansión y esparcimiento. Esta secuencia de vacíos no solo organiza el programa, sino que establece una resistencia silenciosa frente a la hiperdensificación urbana y a la lógica de apilamiento de pequeñas unidades en torno a núcleos circulatorios cerrados. La reforma del PH se plantea, así como una afirmación sobre la calidad del hábitat metropolitano, una microcirugía que recupera aire, luz y escala doméstica allí donde habían sido anulados. En el interior, la intervención material se apoya en una lógica de depuración y puesta en valor de lo existente. Los muros de mampostería original son descarnados para revelar la textura rugosa del ladrillo antiguo, posteriormente unificados mediante un acabado blanco continuo que amplifica la luz natural y refuerza la lectura abstracta del espacio. Esta materialidad dialoga con la pinotea reutilizada en los pisos, cuya presencia aporta calidez y memoria, estableciendo un contrapunto preciso entre lo áspero y lo táctil, entre lo estructural y lo doméstico. Uno de los gestos fundamentales del proyecto es la relocalización de la escalera. La original fue demolida, pero sus huellas permanecen visibles en los muros, no como gesto nostálgico, sino como reconocimiento del linaje constructivo del lugar. La antigua cocina cede su espacio a una nueva escalera que vincula la planta baja con el entrepiso, concebida como una simple sucesión de escalones, bañados por luz natural. A lo largo de su recorrido, pequeñas oquedades, lucarnas y ventanas estratégicamente dispuestas permiten que la luz penetre en profundidad, alcanzando sanitarios y espacios intermedios y marcando el paso del día mediante la incidencia cambiante del sol. Resuelta en metal y de color rosa viejo, la escalera que vincula el entrepiso y la planta alta se convierte en el elemento por antonomasia que singulariza al ph. Más que un objeto funcional, actúa como una articulación espacial, visual y simbólica: un nodo vital que estructura recorridos, introduce identidad y establece un contrapunto deliberadamente “pop” entre lo nuevo y lo antiguo. Su presencia trasciende lo meramente estético para operar como un elemento relacional, capaz de condensar la energía doméstica del proyecto. En planta baja se dispone el acceso a la vivienda, el patio y un hall que articula las circulaciones verticales. El entrepiso aloja un toilette de servicio y refuerza la condición de la escalera como objeto central del proyecto: una pieza de geometría clara y color preciso, cuya objetualidad austera condensa el núcleo conceptual de la intervención. La cocina, el comedor y los principales espacios de estar se trasladan a la planta alta, donde se concentran las mejores condiciones de asoleamiento y ventilación. Generosos ventanales en torno al patio y una larga lucarna que acompaña el dormitorio principal permiten una iluminación homogénea y controlada, construyendo una atmósfera cambiante a lo largo del día. La relación interior–exterior se vuelve fluida, mediada por carpinterías de piso a techo y superficies claras que amplifican la percepción del espacio y refuerzan la continuidad visual hacia la terraza. La selección de materiales —madera natural en muebles y equipamientos, superficies neutras, herrerías livianas y cerramientos secos— contribuye a una experiencia fenomenológica serena, donde la arquitectura se retira para dar protagonismo a la luz, al aire y al uso cotidiano. Lejos de una acumulación de gestos, el proyecto construye su identidad desde la coherencia material y la precisión constructiva. Lejos de idealizar el pasado, el proyecto lo asume como una base sobre la cual mejorar decisiones, potenciar relaciones espaciales y ajustar disposiciones funcionales. En PH Loreto, el vacío no es ausencia, sino oportunidad: un recurso arquitectónico que permite volver a habitar la metrópolis desde la ligereza, la luz y la experiencia cotidiana del espacio.
Texto: OADD arquitectos




















