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Fotos: Ariel Kitay y Nicolas Kitay
Dirección: El Salvador 5651
Horarios de la edición 2026
Último ingreso: entre 30 y 40 minutos antes del cierre de cada turno.
- ! Ingreso con identificación (DNI)
- Recorrido apto para movilidad reducida
- Ascensor disponible
- No hay baños disponibles
- Se pueden tomar fotos
Descripción
El edificio se ubica en el barrio de Palermo, sobre un terreno de doble frente cuya profundidad permitió organizar el programa en dos bloques separados por un patio central. Más que resolver únicamente una condición normativa, esta disposición se convirtió en la estructura que ordena el proyecto y define la manera en que se habita.
El proyecto se desarrolla a partir de una serie de decisiones específicas, donde cada parte encuentra la resolución más adecuada según su función, su condición espacial o su materialidad. Lejos de buscar respuestas uniformes, estas diferencias construyen una identidad común que da unidad al conjunto.
La escala del edificio hizo posible desarrollar viviendas únicas, con amplias expansiones —balcones aterrazados, jardines y terrazas—. Más que superficies anexas, estas expansiones funcionan como ámbitos de transición entre la vivienda y el paisaje. No sólo incorporan ventilación cruzada e iluminación natural, sino que amplían las posibilidades de habitar, desdibujando el límite entre interior y exterior.
La relación entre ambos volúmenes se construye a partir de un patio central. Allí, la escalera se dispone exenta de los volúmenes principales, configurándose como una pieza autónoma que organiza el vacío y refuerza la lectura de los dos cuerpos construidos. Su resolución estructural acentúa esa condición, generando una tensión contenida entre el elemento de circulación y los volúmenes que vincula. La separación entre ambos permite, además, limpiar las fachadas interiores y enfatizar la claridad del conjunto.
La materialidad profundiza esta búsqueda. Hormigón visto, ladrillo macizo de hormigón gris y mallas metálicas conforman una paleta donde las diferencias no aparecen por el color sino por la textura, el ritmo y la modulación de cada elemento. La manera en que estos materiales se articulan permite construir una identidad común entre patios, fachadas e interiores, mientras que la vegetación introduce una condición cambiante a lo largo del tiempo.
En los interiores el criterio es similar. Las losas de hormigón visto, las carpinterías grises y la madera, utilizada tanto en revestimientos como en pisos, continúan el mismo lenguaje material, reforzando la continuidad entre los distintos espacios del edificio.
La fachada principal responde al mismo criterio. La disposición de los tubos metálicos no obedece a una composición autónoma sino al funcionamiento interior de las viviendas: más abiertos frente a los espacios sociales y más densos frente a los dormitorios, donde la vegetación conforma un filtro adicional que extiende el ámbito privado hacia el exterior. La fachada no busca representar al edificio; hace visible la lógica con la que fue construido. Su composición responde a la manera en que cada espacio necesita relacionarse con la ciudad, la privacidad y la luz.
Texto: Nicolas Kitay




















